Vitamina D en invierno: síntomas de deficiencia y cómo mantener niveles adecuados

0
62

Durante los meses invernales en regiones como España y Europa, la reducción de la exposición solar limita la síntesis natural de vitamina D, un nutriente esencial para la salud ósea, muscular e inmunológica. Su producción depende de la radiación UVB, cuya disponibilidad disminuye debido a factores como la posición del sol, el uso de ropa abrigada y la aplicación de protectores solares.

Niveles séricos de vitamina D inferiores a 20-50 ng/mL pueden asociarse a síntomas como fatiga, debilidad muscular, alteraciones del estado de ánimo y mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias. Los grupos con mayor riesgo de deficiencia incluyen adultos mayores, personas con piel más oscura, embarazadas, lactantes, individuos con obesidad y pacientes con enfermedades que afectan la absorción intestinal, como la enfermedad celíaca.

La evaluación de los niveles de vitamina D se realiza mediante un análisis de sangre que mide la 25-hidroxivitamina D, recomendado en casos de síntomas recurrentes o factores de riesgo. Para mantener niveles adecuados, se sugiere exposición solar controlada, incluso en invierno, y el consumo de alimentos como pescados grasos (salmón, sardinas), yema de huevo, hígado, hongos y productos fortificados.

En casos de déficit confirmado, los suplementos con dosis de 800 a 2000 UI diarias pueden ser prescritos bajo supervisión médica para evitar riesgos como la hipercalcemia. Hábitos como la actividad física al aire libre y un patrón de sueño regular pueden contribuir a optimizar sus efectos. Si la fatiga persiste, se recomienda evaluar otras posibles causas, como deficiencia de hierro, hipotiroidismo o estrés crónico.

Te podría interesar:

El monitoreo periódico de los niveles de vitamina D y la consulta con un profesional de la salud son medidas preventivas para evitar deficiencias.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**