Las jornadas de frío pueden afectar el bienestar debido a factores como la reducción de luz natural, el aumento del sedentarismo y las alteraciones en los patrones de sueño. Expertos en salud recomiendan ajustar la rutina diaria con hábitos específicos para mitigar estos efectos.
Al iniciar el día, se aconseja exponerse a la luz natural, ya sea abriendo cortinas o realizando un paseo breve. Incorporar entre 5 y 10 minutos de movilidad suave, como estiramientos de hombros, cadera o tobillos, ayuda a disminuir la rigidez corporal.
Para combatir el sedentarismo, se sugiere caminar entre 10 y 20 minutos dentro del hogar después de cada comida, incluso en espacios reducidos. Quienes realizan actividades sedentarias pueden incluir pausas activas cada hora, con ejercicios de respiración o estiramientos. Alternativas como planchas o sentadillas con peso corporal son viables para realizar en casa.
En cuanto a la alimentación, los especialistas recomiendan priorizar platos calientes y de fácil digestión, como caldos, legumbres o verduras. Mantener horarios regulares de comida y cenar con anticipación favorece el descanso. La hidratación constante, sin esperar la sensación de sed, y la limitación del consumo de alcohol y bebidas azucaradas ayudan a prevenir la fatiga.
Para optimizar la calidad del sueño, se propone establecer una rutina nocturna que reduzca la exposición a pantallas y promueva actividades relajantes. Técnicas de respiración, como inhalar durante 4 segundos, retener el aire 3 segundos y exhalar en 7 segundos, pueden contribuir a reducir el estrés. Acostarse y levantarse a horarios similares, incluso en días no laborables, ayuda a regular el ciclo circadiano.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


