Alex Jeffrey Pretti, enfermero de 37 años y ciudadano estadounidense sin antecedentes penales, falleció el 25 de enero en Minneapolis tras recibir disparos de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Pretti trabajaba en la unidad de cuidados intensivos del Hospital de Asuntos de los Veteranos de la ciudad.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indicó que Pretti se acercó a los agentes con una pistola semiautomática de 9 mm, afirmando que planeaba “atacar a las fuerzas del orden” y que opuso resistencia al ser desarmado. Videos grabados por manifestantes en la avenida Nicollet muestran a Pretti registrando con su teléfono móvil a los agentes antes de ser rociado con gas pimienta, reducido y baleado. Las imágenes confirman que recibió al menos diez disparos mientras estaba en el suelo.
Reuters y The Wall Street Journal verificaron uno de los videos, en el que se observa a un agente retirando un arma a Pretti. No se aprecia en las grabaciones que Pretti empuñara el arma en ningún momento. La familia del fallecido declaró que nunca lo habían visto portarla y que en los videos solo sostenía un teléfono móvil. Pretti contaba con licencia para portar armas, conforme a la legislación de Minnesota.
El presidente Donald Trump no se pronunció sobre la actuación de los agentes y señaló que el caso sería investigado. La administración Trump excluyó a investigadores locales de la pesquisa, que quedó a cargo del ICE.
El fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, cuestionó la versión oficial. “Afirmar que la víctima es una mala persona sin presentar pruebas es una ruptura con el comportamiento profesional esperado en las fuerzas del orden”, declaró a The Washington Post.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, solicitó la retirada de los 3.000 agentes federales desplegados en el estado, argumentando falta de entrenamiento adecuado. Un tribunal federal evaluará este lunes una posible suspensión temporal de las operaciones del ICE en Minnesota.
Michael Pretti, padre de la víctima, declaró que había advertido a su hijo sobre los riesgos de participar en protestas. Susan Pretti, su madre, mencionó que su hijo dio una propina de 100 dólares a un trabajador que reparó su garaje. “Amaba este país, pero criticaba ciertas políticas”, afirmó.
Compañeros y amigos describieron a Pretti como un profesional dedicado. El doctor Dimitri Drekonja, colega, lo definió como “capaz y amable”. Ruth Anway, quien trabajó con él desde 2014, destacó su deseo de “contribuir positivamente a la sociedad”.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


