Frecuencia cardíaca en adultos: valores normales y medidas de control

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La frecuencia cardíaca en reposo para adultos sanos se sitúa entre 60 y 100 latidos por minuto (lpm). Atletas o personas con entrenamiento físico pueden registrar valores inferiores sin implicar riesgos para la salud. Se considera taquicardia cuando el pulso supera los 100 lpm en estado de reposo.

Para medir el ritmo cardíaco, se recomienda contar los latidos durante 10 segundos en la muñeca o el cuello y multiplicar el resultado por seis. El método de referencia sugiere registrar el pulso al despertar, antes de levantarse de la cama.

Se debe consultar a un médico ante síntomas como dolor en el pecho, dificultad respiratoria, mareos intensos, desmayos, confusión o un pulso persistentemente elevado sin causa aparente. También es indicado evaluar si el ritmo cardíaco aumenta entre 10 y 20 lpm respecto al valor habitual durante varios días.

Entre las causas comunes de frecuencia cardíaca acelerada figuran el estrés, deshidratación, consumo excesivo de cafeína o alcohol, ciertos medicamentos, sobrepeso y condiciones médicas como diabetes o hipercolesterolemia.

Para reducir el pulso en episodios leves, se aconseja detener la actividad física, adoptar una posición sentada o acostada con las piernas elevadas, aflojar prendas ajustadas y buscar un ambiente fresco. Técnicas de respiración lenta —inhalar durante cuatro segundos y exhalar durante seis segundos por cinco minutos— pueden estimular el nervio vago, que regula el ritmo cardíaco.

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Beber agua fresca a sorbos o aplicar agua fría en el rostro durante 10 a 20 segundos puede ser útil, aunque estas medidas no deben aplicarse si generan malestar o existen contraindicaciones médicas.

A largo plazo, hábitos como ejercicio moderado (caminar 30 minutos al día, cinco días a la semana), una dieta equilibrada con alimentos ricos en potasio y magnesio, y la reducción de estimulantes contribuyen a estabilizar el ritmo cardíaco. Dormir entre siete y nueve horas diarias y mantener una hidratación adecuada son factores clave para la salud cardiovascular.

Ante la persistencia de un pulso elevado en reposo o la presencia de síntomas de alarma, se recomienda buscar atención médica profesional.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**