Síndrome de pies ardientes: síntomas, causas y recomendaciones para su manejo

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El síndrome de pies ardientes se caracteriza por una sensación de calor intenso, ardor, hormigueo, picor o pinchazos en los pies. Los síntomas suelen agravarse durante la noche, después de caminar largas distancias o en ambientes con altas temperaturas.

Las causas más frecuentes incluyen el uso de calzado ajustado, sobrecarga física, infecciones fúngicas (como el pie de atleta), mala circulación sanguínea, irritación cutánea, déficit de vitamina B, compresión nerviosa o diabetes. Los remedios caseros pueden proporcionar alivio temporal, pero no sustituyen la evaluación médica en casos recurrentes.

Se recomienda observar señales como enrojecimiento, descamación, olor, hinchazón, cambios en la coloración de la piel, adormecimiento, heridas o grietas entre los dedos. Identificar factores desencadenantes —como ejercicio, tipo de calzado, exposición al calor o duchas calientes— contribuye a determinar la causa subyacente.

Es necesario consultar a un médico si el ardor persiste por más de una o dos semanas, si hay debilidad muscular, entumecimiento, heridas abiertas, cambios notorios en la piel o dolor intenso durante la noche. También se aconseja atención profesional en personas con diabetes, problemas de tiroides o enfermedades renales.

Para aliviar los síntomas en el hogar, se sugieren los siguientes métodos:
1. Remojo en agua fría durante 10 a 15 minutos. Evitar el contacto directo con hielo y suspender si la piel presenta entumecimiento.
2. Baño con sales de Epsom: media taza disuelta en agua tibia durante 15 a 20 minutos. No aplicar en heridas abiertas.
3. Vinagre de sidra diluido: dos cucharadas en agua tibia durante 15 a 20 minutos. No recomendado en casos de diabetes o piel sensible.
4. Compresas de hamamelis durante 10 minutos. Suspender si causa resequedad o irritación.
5. Pasta de cúrcuma con agua: aplicar durante 8 a 10 minutos y enjuagar. Puede causar manchas o irritación en pieles sensibles.
6. Infusión de jengibre en agua tibia durante 15 minutos. Evitar si empeora el enrojecimiento.
7. Aceites esenciales diluidos (lavanda o menta) en aceite portador, durante 5 a 10 minutos. Nunca aplicar sin diluir.
8. Rodajas de pepino frío sobre la planta del pie durante 10 minutos. Secar bien después de su uso.
9. Infusión de tomillo templada para fricción ligera. No aplicar en casos de dermatitis activa.

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Al aplicar estos remedios, se recomienda probar primero en una pequeña zona de la piel, evitar el uso de agua muy caliente y secar bien los pies, especialmente entre los dedos. Suspender su uso si aparece picor, enrojecimiento o empeora la sensación de ardor. El vinagre de sidra y los aceites esenciales deben diluirse siempre.

Para prevenir la reaparición de los síntomas, se sugiere:
– Usar calzado amplio y ventilado.
– Optar por calcetines transpirables que absorban la humedad.
– Elevar los pies durante 10 a 15 minutos al final del día.
– Realizar estiramientos suaves de gemelos y planta del pie.
– Mantener los pies secos y controlar la sudoración.
– Mantener una hidratación adecuada.

En casos de sospecha de déficit de vitamina B o neuropatía, se recomienda una evaluación médica antes de considerar suplementos.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**