El cannabidiol (CBD), compuesto no psicoactivo derivado del cannabis, es objeto de estudio por su potencial para aliviar síntomas asociados a la ansiedad y mejorar la calidad del sueño. A diferencia del tetrahidrocannabinol (THC), el CBD no produce efectos euforizantes y actúa sobre el sistema endocannabinoide, vinculado a la regulación del estado de ánimo y el estrés.
Estudios recientes indican que el CBD podría contribuir a reducir la ansiedad y favorecer el descanso en determinados casos. Su eficacia depende de factores como la concentración del producto y la respuesta individual del organismo. En ensayos clínicos, se han evaluado dosis diarias de 25 a 75 mg para ansiedad y trastornos del sueño, y hasta 400 mg en casos de ansiedad social.
La administración sublingual, mediante la aplicación de aceite bajo la lengua, permite una absorción más rápida. Los efectos reportados incluyen reducción de la tensión corporal y facilitación del sueño. Algunos usuarios observan mejoras desde el primer día, mientras que otros requieren un uso continuo durante varios días.
El CBD generalmente presenta buena tolerancia, aunque puede ocasionar efectos secundarios como somnolencia, sequedad bucal o molestias gastrointestinales. Se recomienda iniciar con dosis bajas e incrementarlas de manera gradual. Su uso está contraindicado en personas que consumen ciertos medicamentos, mujeres embarazadas o en período de lactancia, y en individuos con antecedentes de trastornos psicóticos. No reemplaza tratamientos psicológicos o médicos en casos de ansiedad severa.
Para seleccionar un producto de calidad, es fundamental verificar la existencia de certificados de laboratorio independientes, la concentración exacta de CBD, el origen del cáñamo y los niveles de THC. Se desaconseja la adquisición de productos que prometan resultados universales o garantizados.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


