La convivencia con perros está asociada a mejoras en la salud física y mental, según investigaciones recientes. Un estudio publicado en *iScience* en 2025 encontró que adolescentes que viven con perros presentaron mejor salud mental y menores problemas sociales, lo que podría estar relacionado con efectos en el microbioma y dinámicas relacionales.
La interacción con estos animales se vincula a una reducción del estrés y la sensación de aislamiento. Actividades como paseos y rutinas estructuradas (alimentación, descanso) aportan un sentido de propósito, especialmente en contextos como el teletrabajo.
En el ámbito físico, la tenencia de perros fomenta la actividad moderada. Caminar con ellos se asocia con beneficios cardiovasculares, como una menor frecuencia cardíaca y mejoras en los niveles de lípidos, según datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Estudios epidemiológicos también relacionan esta práctica con un menor riesgo de mortalidad por diversas causas, atribuido al ejercicio regular y hábitos cotidianos.
Para garantizar estos beneficios, es clave mantener la salud del animal mediante revisiones veterinarias periódicas, vacunación, desparasitación y control de peso. Síntomas como vómitos persistentes, apatía, cojera o pérdida de apetito requieren evaluación profesional inmediata. Medidas preventivas incluyen el cuidado dental y el control de parásitos externos, como garrapatas tras paseos en áreas rurales. La observación diaria del comportamiento del perro permite detectar anomalías de manera temprana.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


