La lengua fisurada es una condición bucal que se manifiesta con surcos o hendiduras en la superficie de la lengua, cuya profundidad varía. En la mayoría de los casos, no presenta síntomas, aunque puede acumular restos de alimentos y placa bacteriana, lo que en algunos pacientes provoca halitosis o sensación de ardor leve.
Los signos asociados incluyen aspereza lingual, sensibilidad a alimentos picantes o ácidos y molestias leves. La aparición de dolor intenso, inflamación o sangrado requiere evaluación odontológica o médica.
Entre los factores que contribuyen a su desarrollo se encuentran predisposición genética, envejecimiento, sequedad bucal, respiración bucal, consumo de tabaco, alcohol y ciertos medicamentos. Una higiene bucal deficiente facilita la acumulación de bacterias en los surcos.
Esta condición puede estar vinculada a otras patologías, como candidiasis, deficiencias nutricionales (vitaminas del grupo B, hierro o zinc), síndrome de Sjögren, diabetes, psoriasis oral, síndrome de Down o síndrome de Melkersson-Rosenthal. El diagnóstico se realiza mediante evaluación clínica.
Para su manejo, se recomienda una limpieza lingual suave, hidratación adecuada y el uso de humidificadores en casos de sequedad bucal. Se sugiere evitar el tabaco, el alcohol y alimentos irritantes. Ante síntomas persistentes como dolor, sangrado, fiebre, dificultad para tragar o la aparición de lesiones blancas, se debe consultar a un profesional de la salud.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


