Dieta alcalina: evidencia científica sobre su impacto en el pH sanguíneo y recomendaciones nutricionales

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La dieta alcalina se basa en el consumo predominante de frutas y verduras, con el argumento de influir en el equilibrio ácido-base del organismo. Sin embargo, el cuerpo humano regula el pH sanguíneo dentro de un rango estricto (7,35 a 7,45) mediante mecanismos fisiológicos, sin que la alimentación lo modifique de manera significativa, según la evidencia científica disponible.

El término ‘alcalino’ en los alimentos se refiere al residuo metabólico generado tras su digestión, el cual puede afectar el pH de la orina, pero no el de la sangre. La acidosis es una condición clínica caracterizada por un pH sanguíneo inferior a 7,35, generalmente asociada a trastornos metabólicos o respiratorios, y no debe confundirse con la acidez estomacal.

Este patrón alimenticio puede influir en la carga ácida renal. Dietas con alto contenido de proteínas animales y ultraprocesados incrementan dicha carga, mientras que los vegetales aportan nutrientes como potasio, magnesio y fibra, contribuyendo a un perfil nutricional equilibrado.

Para su implementación, se recomienda una proporción del 80% de alimentos de origen vegetal (verduras, frutas, legumbres, frutos secos y granos integrales) y un 20% ajustado a necesidades individuales. Se priorizan verduras variadas, legumbres como lentejas o garbanzos, cereales integrales como quinoa o arroz integral, y grasas saludables como aceite de oliva o aguacate.

Se sugiere aumentar el consumo de vegetales, frutas, legumbres y agua, y moderar —sin eliminar— el consumo de ultraprocesados, bebidas azucaradas, alcohol, azúcares añadidos y carnes rojas en exceso.

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Entre los conceptos erróneos asociados destacan la creencia de que el agua alcalina regula el pH sanguíneo, el temor infundado hacia el consumo de frutas o la afirmación sin respaldo científico de que previene o cura enfermedades como el cáncer. El estómago mantiene un medio ácido, y el organismo regula el pH sanguíneo de manera autónoma.

Indicadores de un impacto positivo en la salud incluyen una reducción en los antojos de ultraprocesados, mayor sensación de saciedad, digestiones más ligeras y niveles de energía más estables. Síntomas como debilidad intensa, alteraciones respiratorias, confusión o vómitos persistentes requieren evaluación médica. La acidosis clínica se diagnostica mediante pruebas específicas, no a través de análisis de orina o percepciones subjetivas.

Personas con condiciones médicas preexistentes, como enfermedades renales, diabetes o embarazo, deben adoptar este modelo nutricional bajo supervisión profesional. El objetivo principal es mejorar la calidad de la alimentación de manera sostenible y equilibrada.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**