Médicos Sin Fronteras (MSF) documentó en su informe *La atención médica en el punto de mira* que 1.981 personas, entre personal sanitario y pacientes, murieron en 2025 por ataques a instalaciones médicas en zonas de conflicto armado. La cifra representa el doble de los 944 fallecidos registrados en 2024 y marca un máximo histórico.
El Sistema de Vigilancia de Ataques contra la Atención Sanitaria (SSA) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó 1.348 ataques a centros médicos en 2025. Sudán registró el mayor número de víctimas mortales, con 1.620, seguido de Myanmar (148), Palestina (125), Siria (41) y Ucrania (19).
Erik Laan, experto en incidencia política de MSF, señaló que las partes en conflicto justifican estos ataques argumentando que las instalaciones médicas y el personal humanitario han perdido la protección del Derecho Internacional Humanitario (DIH). El informe destaca que la ambigüedad en la interpretación del DIH facilita estos actos, trasladando la responsabilidad a las comunidades para demostrar que no son objetivos militares.
Raquel González, coordinadora de MSF España, indicó que la violencia contra la atención sanitaria provoca el cierre de servicios esenciales y la retirada de organizaciones humanitarias, lo que limita el acceso a la atención médica.
Entre 2021 y 2025, 1.241 trabajadores locales fueron asesinados, 1.006 resultaron heridos y 604 fueron secuestrados, representando el 98%, 96% y 94% del total de incidentes contra personal humanitario, respectivamente. En 2024, la Coalición para la Protección de la Salud en los Conflictos documentó 3.623 incidentes, un incremento del 15% respecto a 2023 y del 62% frente a 2022.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


