El reglamento técnico de la Fórmula 1 para 2026 establece que los motores funcionarán con combustibles derivados de materias primas sostenibles, excluyendo el uso de petróleo. Según la FIA, estos combustibles deberán obtenerse de residuos agrícolas, alimentarios, municipales o plástico reciclado, garantizando que no generen emisiones adicionales de carbono durante su producción y uso.
Valeria Loreti, directora de tecnología de Shell Motorsport, indicó que el proyecto se inició en 2022 tras la congelación de fluidos en la temporada anterior. “Partimos desde cero, explorando nuevas áreas, ya que el reglamento exige combustibles con materias primas clasificadas como ‘sostenibles avanzadas'”, explicó. Las normas regulan toda la cadena de producción, desde la selección de residuos hasta los procesos de transformación, priorizando el uso de energía renovable para minimizar el consumo energético.
Loreti señaló que el desafío incluye adaptar el combustible a las unidades de potencia de equipos como Ferrari, con quien Shell mantiene una colaboración técnica. “Hasta 2025, el objetivo principal era maximizar el rendimiento y la eficiencia; ahora se incorporan restricciones en la cadena de suministro y los procesos de producción”, precisó. Las pruebas con los nuevos combustibles comenzarán en enero de 2026, aunque aún no se han publicado comparativas entre fabricantes.
La FIA evaluará los resultados obtenidos en pista para analizar su posible aplicación en vehículos de calle. “Si el combustible no requiere modificaciones en los motores, se facilitará su adopción a gran escala”, añadió Loreti. Shell y otros proveedores continúan desarrollando esta tecnología, que se encuentra en una fase inicial de implementación.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


