Cada 21 de enero, República Dominicana conmemora a Nuestra Señora de la Altagracia, patrona espiritual del país. Según registros históricos y tradición oral, la devoción se remonta al siglo XVI y está vinculada a la llegada de la imagen desde España, atribuida a los hermanos Trejo.
Una de las versiones más difundidas relata que una niña solicitó a su padre una imagen de la Virgen similar a la que había visto en un sueño. Tras no encontrarla, la imagen apareció posteriormente, marcando el inicio de su veneración.
La representación iconográfica de la Virgen de la Altagracia la muestra observando al Niño Jesús en el pesebre, acompañada de San José y una estrella que simboliza guía divina. A diferencia de otras advocaciones marianas, no sostiene al niño en brazos.
Higüey es el epicentro de las celebraciones, donde miles de peregrinos acuden para participar en actos religiosos, cumplir promesas o agradecer favores. La Basílica Nuestra Señora de la Altagracia, inaugurada en 1971, es el principal recinto de esta devoción.
Entre las prácticas asociadas a la festividad se incluyen caminatas como acto de penitencia, promesas cumplidas descalzos o vestidos de blanco, y misas multitudinarias. El 21 de enero es reconocido como día feriado nacional en el país.
La figura de Nuestra Señora de la Altagracia ha sido un símbolo de unidad cultural en la historia dominicana.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**

