El interés de Estados Unidos por territorios bajo administración danesa ha sido documentado en distintos momentos históricos. En 2019, el entonces presidente Donald Trump propuso la compra de Groenlandia, citando razones de ‘seguridad nacional’. La iniciativa generó reacciones en Europa, incluyendo la imposición de aranceles a productos de países que se opusieron a la medida.
En 1917, Estados Unidos adquirió las Islas Vírgenes de Dinamarca por 25 millones de dólares en oro. El archipiélago, integrado por Saint John, Saint Thomas, Saint Croix y otros islotes menores, tiene una población de aproximadamente 83,000 habitantes. Aunque forman parte del territorio estadounidense, sus residentes no tienen derecho a voto en elecciones presidenciales.
Las islas, originalmente llamadas Indias Danesas Occidentales, fueron disputadas por potencias europeas hasta que Dinamarca consolidó su control en el siglo XVII. La economía local se basó en plantaciones de azúcar durante ese período. En el siglo XIX, Dinamarca enfrentó dificultades para mantener la administración del territorio, mientras Estados Unidos buscaba limitar la influencia europea en el continente bajo la Doctrina Monroe.
En 1867, ambos países acordaron la venta de las islas por 7.5 millones de dólares, pero el Congreso estadounidense no ratificó el acuerdo tras la compra de Alaska. La transacción se concretó en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, cuando Estados Unidos identificó en Saint Thomas un punto estratégico para el control del Caribe.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


