El número dos del Gobierno venezolano, Diosdado Cabello, sostuvo contactos con funcionarios estadounidenses en los meses previos y posteriores a la operación del 3 de enero que buscó la captura del presidente Nicolás Maduro. Según fuentes citadas por Reuters, las conversaciones incluyeron advertencias para evitar el uso de fuerzas de seguridad o grupos oficialistas contra la oposición venezolana.
Los diálogos abordaron las sanciones impuestas por Washington y la acusación por narcotráfico en su contra. Cuatro fuentes confirmaron que los contactos persistieron tras el intento de destitución de Maduro, iniciados durante la administración del expresidente Donald Trump.
Cabello, de 62 años, figura en la misma acusación por narcotráfico que derivó en la orden de arresto contra Maduro, pero no fue detenido durante la incursión. Autoridades estadounidenses han señalado su influencia sobre agencias de inteligencia, las Fuerzas Armadas y milicias progubernamentales, así como su rivalidad con la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
Rodríguez ha sido considerada clave en la estrategia de transición de EE.UU. para Venezuela, habiendo colocado aliados en puestos estratégicos y respondido a demandas para incrementar la producción petrolera. No hay confirmación sobre si Cabello acatará las advertencias emitidas por Washington.
En 2020, el Departamento de Estado de EE.UU. ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por Cabello, acusándolo de liderar el denominado «Cartel de los Soles», una red vinculada al narcotráfico en el Gobierno venezolano. La recompensa fue posteriormente elevada a 25 millones de dólares. Cabello ha negado públicamente estas acusaciones.
Tras la operación contra Maduro, Cabello declaró: «Venezuela no se rendirá» y denunció la intervención estadounidense. Elliott Abrams, exrepresentante especial de EE.UU. para Venezuela durante la administración Trump, indicó que algunos sectores esperarían su salida para avanzar en una transición democrática en el país.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


