Las sardinas enlatadas contienen altos niveles de ácidos grasos Omega-3, con efectos comprobados en la salud cardiovascular y cerebral. Según la nutricionista Magaly Alvarenga, su valor nutricional puede igualar o superar al del salmón, con un costo más bajo. Un estudio de la Universidad de Harvard confirma que pescados enlatados como sardinas, atún y salmón conservan propiedades nutricionales similares a las del pescado fresco.
Investigaciones publicadas en la revista *Frontiers* indican que consumir 200 gramos de sardinas semanales incrementa los niveles de Omega-3 en glóbulos rojos por encima del 8%, lo que se relaciona con una disminución en el riesgo de muerte cardíaca súbita y mejoras en funciones cognitivas. Además, al ocupar un nivel bajo en la cadena alimentaria, las sardinas acumulan menos metilmercurio y microplásticos que depredadores como el atún o el salmón.
Una porción de 100 gramos de sardinas aporta el 38% de la ingesta diaria recomendada de calcio (equivalente a 400 ml de leche), junto con minerales como magnesio, potasio, zinc y hierro (2,9 mg/100 g). También son fuente de vitamina D, vitamina B12, taurina y arginina, nutrientes asociados a la salud metabólica y la reducción del estrés oxidativo.
Para optimizar sus beneficios, se recomienda elegir sardinas en aceite de oliva o al natural, evitando versiones con aditivos o aceites vegetales refinados. En casos de hipertensión, se aconseja enjuagar las sardinas al natural para reducir el sodio. La combinación con alimentos ricos en vitamina C, como tomate o limón, mejora la absorción de nutrientes y su efecto antiinflamatorio.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


