Tensiones históricas entre aliados de la OTAN y su manejo bajo el artículo 1

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El Tratado de la OTAN, en su artículo 1, establece que los Estados miembros deben resolver sus controversias por medios pacíficos y abstenerse de recurrir a la fuerza. A lo largo de su historia, la alianza ha registrado disputas entre sus integrantes.

Grecia y Turquía, ambos miembros de la OTAN, han mantenido conflictos prolongados. En 1974, Turquía intervino militarmente en el norte de Chipre tras un golpe de Estado respaldado por la junta militar griega, que buscaba la anexión de la isla. En 1996, ambos países disputaron la soberanía de los islotes Imia-Kardak en el mar Egeo.

Francia se retiró del mando militar integrado de la OTAN en 1966 durante el gobierno de Charles de Gaulle, citando limitaciones a su autonomía estratégica. El país reingresó en 2009.

Hungría y Rumanía, que se incorporaron a la OTAN en 1999 y 2004 respectivamente, mantienen discrepancias históricas sobre la región de Transilvania, transferida a Rumanía tras el Tratado de Trianon (1920). La pertenencia a la alianza ha contribuido a mitigar tensiones, aunque persisten diferencias sobre derechos de minorías.

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Estados Unidos y Turquía han registrado tensiones, especialmente tras la adquisición turca del sistema de defensa antiaéreo ruso S-400 en 2017. Washington impuso sanciones a Ankara y excluyó al país del programa del caza F-35. En 2020, Francia denunció que Turquía apuntó con radar a una de sus fragatas cerca de Chipre, sin que el incidente derivara en un enfrentamiento.

En casos como la propuesta de Estados Unidos sobre Groenlandia —territorio autónomo bajo soberanía danesa—, la OTAN ha actuado como mediadora, aunque sin capacidad de intervención directa.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**