Las protestas en Irán cumplen once días en 110 ciudades y 31 provincias, según registros oficiales. La inflación anual supera el 42%, mientras que en diciembre de 2025 alcanzó el 52%, de acuerdo con datos gubernamentales. Organizaciones de derechos humanos reportan 45 fallecidos, incluidos ocho menores, además de cientos de heridos y más de 2.000 detenidos desde el inicio de las manifestaciones el 28 de diciembre.
El 4 de enero, las autoridades iraníes implementaron restricciones digitales que bloquearon el acceso a sitios web externos y limitaron el uso de redes privadas virtuales (VPN), utilizadas para evadir la censura en plataformas como WhatsApp y Telegram.
En redes sociales circulan videos de mujeres quemando con cigarrillos fotografías del líder supremo, Ali Jamenei. La legislación iraní considera este acto un delito grave. Fumar en público está socialmente restringido para las mujeres en el país.
El 5 de enero, el líder supremo, Ali Jamenei, se dirigió a la nación y atribuyó las protestas a “alborotadores” que, según sus declaraciones, actúan bajo intereses extranjeros, mencionando específicamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La organización Iran Human Rights, con sede en Oslo, denunció el uso de armas militares contra manifestantes y alertó sobre un posible aumento en la represión.
El 2 de diciembre, Jamenei criticó la influencia occidental en temas como el hiyab durante un encuentro con un grupo de mujeres. Parlamentarios iraníes habían advertido previamente sobre un supuesto “auge de la inmoralidad” en el país.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


