Claves para regular la temperatura corporal durante olas de calor

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El aumento de la temperatura corporal puede ser consecuencia del calor ambiental, actividad física intensa, vestimenta inadecuada o deshidratación. Los síntomas asociados incluyen sudoración excesiva, fatiga y sensación de sofoco. Según especialistas en salud, una intervención temprana es esencial para prevenir complicaciones como el golpe de calor, que requiere atención médica inmediata ante signos como confusión, desmayo, piel caliente y seca, respiración acelerada o ausencia de sudoración.

La hidratación es fundamental para la termorregulación. El sudor, mecanismo natural de enfriamiento del cuerpo, depende de la disponibilidad de líquidos. Consumir agua en pequeños sorbos de forma frecuente es más efectivo que ingerir grandes cantidades en una sola toma. Tras actividades que provoquen sudoración intensa, como ejercicio o exposición solar prolongada, se recomienda reponer electrolitos con soluciones como suero oral. Sed intensa y orina de color oscuro son indicadores de deshidratación.

Se aconseja evitar el consumo de alcohol y bebidas con alto contenido de azúcar, ya que incrementan la pérdida de líquidos. Alternativas recomendadas incluyen agua fresca o suero oral. En algunos casos, puede añadirse una pequeña cantidad de sal al agua, siempre que no existan contraindicaciones médicas.

Aplicar agua fresca sobre la piel y favorecer su evaporación mediante ventilación es uno de los métodos más efectivos para reducir la sensación de calor. El uso de rociadores, paños húmedos o toallas en zonas como cuello, rostro, brazos y piernas proporciona alivio. El agua no debe estar helada para evitar escalofríos, que generan calor adicional.

Tomar una ducha con agua fresca contribuye a recuperar el confort térmico, especialmente al regresar a casa o antes de dormir. Se recomienda evitar temperaturas extremas en el agua, ya que el frío intenso puede provocar temblores y aumentar la incomodidad.

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Otras medidas incluyen buscar sombra, reducir la actividad física y utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros para facilitar la evaporación del sudor. Las prendas ajustadas o húmedas retienen calor, por lo que cambiarlas por ropa seca mejora la sensación de bienestar.

Los expertos desaconsejan métodos agresivos para bajar la temperatura, como la aplicación directa de hielo sobre la piel o el uso de alcohol, debido a que pueden causar irritación o efectos adversos. Ante síntomas graves como mareos intensos, dolor de cabeza, piel seca y caliente o falta de sudoración, se debe buscar atención médica urgente y aplicar medidas de enfriamiento con agua fresca y ventilación.

**REDACCIÓN FV MEDIOS**