El hipo es un reflejo involuntario caracterizado por la contracción repentina del diafragma, seguida del cierre brusco de las cuerdas vocales, lo que produce su sonido característico. Este fenómeno está asociado a la irritación del estómago, la garganta o las vías nerviosas relacionadas con la respiración, reguladas por los nervios frénico y vago.
Las causas más comunes de episodios de hipo de corta duración (inferiores a 48 horas) incluyen:
– Ingestión excesiva o rápida de alimentos.
– Consumo de bebidas con gas o alcohol.
– Alimentos picantes o muy calientes.
– Estrés o emociones intensas.
– Cambios bruscos de temperatura.
El hipo puede presentarse junto a síntomas como ardor, eructos frecuentes o acidez, lo que puede indicar una relación con el reflujo gastroesofágico.
Para aliviar el hipo, se recomiendan las siguientes técnicas:
– Contener la respiración entre 10 y 20 segundos y exhalar lentamente.
– Beber agua fría a sorbos pequeños y continuos.
– Tragar saliva de manera repetida.
– Realizar respiraciones profundas, dirigiendo el aire hacia el abdomen.
– Respirar dentro de una bolsa de papel para incrementar los niveles de CO₂. Esta técnica no es recomendable para personas con afecciones cardíacas o pulmonares.
No se recomiendan métodos que impliquen maniobras bruscas, presión en ojos o cuello, o sustos, debido a los riesgos potenciales.
Se debe consultar a un profesional médico si el hipo:
– Persiste por más de 48 horas.
– Interfiere con actividades básicas como comer, dormir o respirar.
– Se acompaña de síntomas como dolor torácico, fiebre, vómitos recurrentes, pérdida de peso no intencional o alteraciones neurológicas (debilidad, confusión o dificultad para hablar).
En estos casos, el médico evaluará posibles causas subyacentes, como reflujo gastroesofágico, efectos secundarios de medicamentos u otras condiciones médicas, para determinar el tratamiento adecuado.
**REDACCIÓN FV MEDIOS**


