#Salud: La menopausia puede cambiar la forma en que hablas, así es cómo

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La menopausia no solo cambia el cuerpo, también puede cambiar la voz y la forma de hablar. Algunas mujeres notan que el timbre se vuelve más grave, aparece ronquera, la voz se cansa antes al conversar, o la garganta se siente seca, como si faltara “aceite” en la garganta. No es raro ni es imaginación, en algunos estudios se han descrito molestias vocales en un rango aproximado del 35% al 46%, así que es más frecuente de lo que suele decirse en voz alta.

Qué cambios de voz pueden aparecer en la menopausia

Los cambios pueden ser sutiles y, aun así, molestos. A veces no se oyen como un cambio claro para el entorno, pero quien lo vive siente que hablar ya no sale igual. En la “voz ronca en la menopausia” suelen mezclarse varias piezas, una voz más grave, un cambio de timbre y la típica sequedad de garganta que hace que todo suene menos limpio. Además, cada persona lo vive de manera distinta, según su salud, su uso de la voz y su día a día.

Voz más grave y menos flexible

Tras la menopausia, la voz puede bajar alrededor de 1 semitono según investigaciones. Suena a poca cosa, pero se nota, sobre todo al intentar subir a tonos agudos o al hablar con energía durante mucho tiempo. Es como si el instrumento siguiera siendo el mismo, pero con las cuerdas un poco más tensas y menos elásticas. Algunas mujeres lo descubren al cantar, otras al llamar por teléfono y escucharse “más seria” o “más oscura” de lo habitual.

Ronquera, aspereza y sensación de garganta seca

En la rutina, esto se traduce en una voz rasposa, necesidad de carraspear, fatiga vocal y una sequedad que no siempre se arregla con un sorbo rápido de agua. Ciertos hábitos suelen empeorarlo, como hablar por encima del ruido, pasar horas en aire seco, abusar del café o el alcohol, o convivir con reflujo, que irrita la zona y deja la voz más frágil.

Por qué la menopausia puede cambiar la forma de hablar

La explicación suele estar en algo simple: al bajar las hormonas, cambian tejidos que antes respondían mejor. Cuando desciende el estrógeno, las cuerdas vocales pueden volverse más gruesas y menos elásticas. Ese pequeño cambio altera la vibración que crea el sonido, y por eso varían el tono y el timbre, incluso si la persona “habla igual” que siempre.

Foto Freepik

El papel del estrógeno y otros cambios del cuerpo

El estrógeno influye en la hidratación y la elasticidad de las cuerdas vocales. Al bajar, puede aparecer sequedad y una vibración menos suave. A eso se suman noches de sueño irregular, sofocos y estrés, que aumentan la tensión del cuello y la mandíbula. Con esa tensión, la voz pierde libertad y el ritmo al hablar puede sentirse más forzado.

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Cómo cuidar la voz y cuándo pedir ayuda

Cuidar la voz en la menopausia no exige grandes cambios, pero sí constancia. Un otorrinolaringólogo puede descartar causas añadidas, y una terapia de voz con logopeda ayuda a recuperar comodidad y claridad.

Hábitos simples para que la voz suene más clara

Suele funcionar volver a lo básico: hidratación a lo largo del día, humidificar el ambiente si el aire está seco, calentar la voz antes de hablar mucho, y hacer pausas para que la garganta se recupere. También ayuda bajar el volumen en lugar de apretar la garganta, porque no forzar protege más que “empujar” la voz. Si hay ardor o regurgitación, conviene vigilar el reflujo, ya que irrita y empeora la ronquera.

Señales para consultar a un especialista de garganta y voz

Conviene pedir cita si la ronquera dura más de unas semanas, si hay dolor al hablar, pérdida clara de volumen, sensación constante de “nudo”, o si la voz empieza a afectar al trabajo. La evaluación en otorrinolaringología y el apoyo de logopedia suelen ofrecer alternativas reales, y el malestar no tiene por qué normalizarse.

La menopausia puede cambiar la voz por razones hormonales y por factores diarios que se acumulan. Con cuidados sencillos y apoyo profesional cuando hace falta, la voz puede volver a sentirse más estable y cómoda. Observar los síntomas con calma y buscar ayuda si interfieren con la vida diaria suele ser el paso que marca la diferencia en el bienestar y en la seguridad al hablar.

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