#Mundo:La historia de un viudo que volvió a conocer el amor con una mujer que intentó matar al presidente de EEUU #FVDigital

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No todos los días se conoce a una asesina y menos aún a una que haya intentado un magnicidio. Esta es la historia (americana) de un viudo jubilado que conoció el amor de la mano de una mujer que había intentado matar al presidente de los Estados Unidos.

El país de las barras y las estrellas tiene una corta historia como nación, pero una historia más bien larga en eso de los magnicidios, la muerte violenta de una persona poderosa o con un cargo importante. A lo largo de la historia de EEUU, ocho presidentes han muerto en su cargo y de ellos fueron asesinados cuatro.

Gerald Ford fue presidente de EEUU por poco más de dos años. Llegó en agosto de 1974 —tras la dimisión de Richard Nixon por el caso Watergate— y se despidió en enero de 1977. Fue poco, pero le dio tiempo a sufrir dos intentos de asesinato.

Fue en 1975. El primer atentado fallido se produjo el 5 de septiembre en Sacramento, cuando una seguidora de Charles Manson (Lynette “Squeaky” Fromme), trató de matarle con cinco disparos de un Colt del calibre 45.

El segundo intento de asesinato tuvo lugar sólo 17 días después en San Francisco. También una mujer disparó al presidente con una pistola del calibre 38 cuando este salía del Saint Francis Hotel, pero no pudo apuntar bien gracias a la intervención de Oliver Sipple. En ambos casos, Ford resultó ileso.

De la muerte al amor, tras pasar por prisión

La segunda de esas mujeres fue Sara Jane Moore. Pasó 30 años en prisión. Y aunque Scott Fitzgerald dijo aquello de que “en las vidas norteamericanas no hay segundos actos”, a veces los hay. Y ese ha sido el caso de Sara. Y el de Philip.

Sara se casó con Philip Chase en 2010, después de cumplir más de 30 años en una prisión federal. La hermosa historia de su amor la cuenta Steven Kurutz en The New York Times.

Tras pasar tres décadas entre rejas, Sarah pudo rehacer su vida junto a Philip, un psicólogo jubilado que sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial. Quién se lo hubiera dicho a él: seguir disfrutando de la vida junto a una asesina frustrada.

Él tenía 85 años y andaba desconsolado por la pérdida de su esposa de 60 años, Marion Crouze Chase, quien había fallecido el año anterior. Pero como mientras hay vida hay esperanza, una de sus hijas sugirió a Philip que se registrara en una página de citas.

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Phil hizo caso a su hija. Se apuntó a eHarmony, donde le acabaron conectando con una mujer de Coatesville, Pensilvania. Ella se hacía llamar Sarah Kahn y tenía 80 años. Conectaron.

Cultos y risueños, resultó que habían nacido el mismo día, el 15 de febrero; ella en 1930 y Philip en 1925. Pasaban horas hablando por teléfono y luego en Skype para verse las caras. Se conocieron y aquello seguía funcionando. La consecuencia lógica era casarse. Fue en 2010.

Las dos mujeres que intentaron matar a Ford

  • Moore y Lynette “Squeaky” Fromme son las únicas dos mujeres que han intentado asesinar a un presidente de EEUU. Ambos intentos fueron contra Gerald Ford y ocurrieron en California con tres semanas de diferencia. Fromme obtuvo la libertad condicional en 2009 y se mudó al norte del estado de Nueva York, donde prácticamente desapareció. Ambas mujeres aparecieron en el musical de Stephen Sondheim “Assassins”, que ganó un premio Tony en 2004.

Diez años de amor

Pero antes de cerrar y firmar su compromiso, Sarah tuvo que contarle su historia: que en 1975 intentó matar al presidente Ford y que por ello había cumplido en prisión 32 años de cadena perpetua. Salió en libertad el 31 de diciembre de 2007, con 77 años.

Su tiempo en prisión había transcurrido sin incidentes, salvo por lo de 1979. Aquel año, sólo cuatro después de intentar matar al presidente, Moore escapó del Reformatorio Federal para Mujeres en Alderson, Virginia Occidental, trepando una valla de casi cuatro metros de altura. Apenas fueron unas horas de algo parecido a la libertad.

En 1975, Moore tenía 45 años y creía que matar a Ford desencadenaría una revolución violenta en todo el país que llevaría al derrocamiento del gobierno por su gestión de la guerra de Vietnam. En 2007, ante los periodistas, Moore afirmó que lo lamentaba, que estaba “cegada por sus opiniones políticas radicales”. La mujer reconoció que se alegraba “mucho de no haberlo logrado [matar a Ford]”.

“Decíamos que el país necesitaba cambiar. La única forma de que cambiara era con una revolución violenta. Sinceramente pensé que [dispararle a Ford] podría desencadenar esa nueva revolución“, declaró en 2009, en el programa ‘Today’ de la NBC.

Tras salir de la cárcel, Sarah se cambió de nombre y se mudó a Carolina del Norte. Allí, en una casa frente al lago en Whispering Pines, vivía Philip, el hombre a quien conoció en una página de citas y con quien pudo resarcirse de su media vida perdida en prisión.

A veces, sí hay segundos actos. Ha sido poco tiempo, pero intenso y feliz. Philip murió en 2018; Sarah, el pasado 24 de septiembre.



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