¿Alguna vez has encontrado zapatos mordisqueados, un cojín roto
o ese basurero que mágicamente ha sido vaciado por completo? Los
perros suelen tener un repertorio amplio de travesuras. Pero,
cuando los confrontas y te miran con “esa cara”, ¿realmente se
sienten culpables? Analicemos juntos este comportamiento canino que
puede parecer intrigante pero tiene una explicación clara.
Las travesuras de los perros tienen diversas causas. En la
mayoría de los casos, no las hacen con mala intención, ya que
factores como aburrimiento, ansiedad por separación y falta
de actividad física suelen estar detrás de estas
conductas.
Cuando se trata de cachorros, morder objetos es
una actividad común que alivia las molestias de la dentición. En
perros adultos, estas conductas pueden originarse
por frustraciones acumuladas, falta de estimulación mental o
incluso por un exceso de energía no canalizada.
¿Qué sienten realmente al ser regañados?
Muchos dueños interpretan la mirada hacia el suelo, las orejas
hacia atrás y el encorvamiento corporal como signos de culpa. Sin
embargo, especialistas en psicología canina como Stanley
Coren han revelado otra realidad: ese comportamiento es
una respuesta al miedo, no a la culpa.
Los perros no poseen la capacidad de conectar una acción pasada
con el malestar de su dueño. Es decir, si encuentran una travesura
realizada hace horas y regañan a su perro, este no comprenderá la
causa específica de su enojo. Su respuesta inmediata no es
remordimiento, sino temor a una posible reprimenda.
La investigadora Alexandra Horowitz, en un
estudio de 2009, también analizó este comportamiento y observó que
los perros no muestran una sensación de culpa innata, pero sí
reacciones condicionadas al tono y la postura de su dueño.

¿Es efectivo reprenderlos?
Gritar o aplicar castigos físicos puede causar más daño que
solución, porque los perros no solo dejan de confiar en sus
humanos, sino que también pueden desarrollar ansiedad o
comportamientos reactivos. Los especialistas recomiendan
redireccionar la atención hacia algo positivo. Por
ejemplo, si encuentras a tu perro mordiendo un zapato, pídele que
suelte el objeto, pero ofrécele un juguete adecuado para
morder.
La clave está en el momento. Actuar en el instante preciso es
crucial, ya que los perros relacionan las emociones humanas con lo
que ocurre al momento. Si corriges una travesura horas después, no
entenderán el motivo y el regaño será en vano.
Cómo prevenir travesuras
La mejor manera de enfrentarse a conductas no deseadas es
prevenirlas antes de que ocurran. Aquí tienes algunos consejos
prácticos:
- Ofrece suficiente actividad física: los perros
necesitan ejercicio diario para liberar energía acumulada. Las
caminatas largas, juegos de buscar y paseos en el parque son
actividades esenciales. - Estimula su mente: los juguetes interactivos,
como los dispensadores de premios, mantendrán a tu perro
entretenido mientras estimulan sus habilidades cognitivas. - Evita que se aburra: si pasas muchas horas
fuera de casa, considera dejar juguetes específicos para morder y
asegurarte de que tenga un ambiente seguro. - Refuerza el comportamiento positivo: premia a
tu perro cuando se comporte de manera adecuada. Usa caricias,
elogios o premios para reforzar su buen comportamiento.
En caso de que las conductas problemáticas persistan,
consultar con un entrenador canino o un etólogo puede
marcar la diferencia, puesto que estos profesionales te
guiarán en técnicas específicas para corregir comportamientos no
deseados sin dañar el vínculo entre tú y tu mascota.
La próxima vez que tu perro rompa algo o haga un desastre,
recuerda esto: no lo hace por ser “malo”, ni siente culpa.
Invierte tiempo en comprenderlo, ejercitarlo y
estimularlo. No solo reducirás las travesuras, sino que
también mejorarás la calidad de vida de tu amigo de cuatro patas y
fomentarás una convivencia más armoniosa.


