Mundo: PERFIL | Ben, el profesor inglés que se refugió en España para seguir abusando de niños

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Ben D. ya fue condenado, a los 25 años de edad, a 24 meses de cárcel por grabar a menores en un colegio de la ciudad inglesa de Watford donde trabajaba. Después de tres meses entre rejas y otros ocho en prisión domiciliaria, este joven depredador sexual quedó libre, falsificó su pasado y viajó en 2017 a para volver a un colegio y abusar de niños.

Este viernes la Policía Nacional ha hecho pública su detención practicada en el pasado mes de junio y de la que medios ingleses se han hecho eco porque el arrestado, ahora de 31 años, ya protagonizó algunas portadas cuando en 2016 fue detenido y condenado en Watford, su ciudad natal situada al noroeste de .

Entonces le acusaron de poseer imágenes de explotación sexual infantil que conseguía de los niños a los que daba clase en el St Dominic Catholic Primary School.

Para reducir su estancia en prisión siguió un programa, lo que le permitió salir de la cárcel en tres meses. Ocho meses después quedaba libre definitivamente. Fue entonces cuando decidió cambiar su apellido y “limpiar” todos sus antecedentes con el objetivo de trasladarse a España y continuar su carrera como profesor, de forma que volvería a tener acceso a menores.

Ben D. llega a España en agosto de 2017, concretamente a Zaragoza, donde trabajó como cuidador de niños en un domicilio particular, donde también reside.

Meses después se traslada a Madrid donde tuvo dos empleos: uno en un colegio concertado y otro en un centro bilingüe privado de la zona de Arturo Soria.

Según los investigadores, este profesor abusaba de menores y difundía gran cantidad de material en foros ocultos de temática pedófila alojados en la red TOR, también conocida como “internet profunda” o “deep web”.

A principios de 2020 comienzan las pesquisas cuando el Servicio de Policía de Queensland, en , alerta a las autoridades españolas de que alguien está compartiendo en internet imágenes de abusos sexuales a menores cometidos en España.

Los agentes de la Unidad Central de Ciberdelincuencia empiezan a tirar del hilo analizando las imágenes difundidas para tratar de identificar a algunas de las niñas que aparecen en los vídeos. Emplean complejas técnicas para desencriptar los archivos.

Así, llegan a localizar uno de los escenarios de gran parte de las grabaciones. Se trata de un colegio de Madrid. Las víctimas parecían ser alumnas de Primaria y algunas imágenes se sitúan en los vestuarios, donde el arrestado había colocado cámaras.

Los agentes descubren que otros archivos son vídeos captados con un teléfono móvil que tenía un sistema operativo inglés, y también logran acercarse a la identificación de tres niñas que aparecen en imágenes y vídeos.

Aunque en un primer momento ninguno de los docentes del centro tenía antecedentes policiales, los agentes profundizan en el historial y destapan la manipulación de su identidad.

Posteriormente, los agentes localizaron el domicilio del sospechoso, en un barrio en la periferia de Madrid.

Allí incautaron diez efectos informáticos, entre ellos tabletas, móviles y “pendrives” con archivos muy protegidos que durante diez meses los investigadores han analizado.

Su trabajo ha permitido identificar a 36 víctimas de entre 4 y 8 años, y determinar que, además de sus funciones como docente, también habría trabajado de cuidador de niños a domicilio.

En su casa tenía varios documentos falsificados con los que había conseguido entrar en España y trabajar como docente simulando tener un nombre diferente al verdadero y pasando desapercibido ante las autoridades.

También había manipulado el certificado, imprescindible para quien tenga contacto habitual con menores, que permite acreditar la carencia o existencia de delitos de naturaleza sexual en la fecha en que es expedido.

Dos días después de ser detenido, el 26 de junio de 2020, Ben D. pasó a disposición del Juzgado de Instrucción número 49 de Madrid que decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, según han informado fuentes jurídicas.

En principio, este hombre de 31 años está acusado de tenencia y distribución de pornografía infantil pero su situación procesal puede variar con el avance de las diferentes diligencias que aún siguen en marcha a la espera del comienzo del juicio.



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