Tirana, Albania. El primer ministro albanés, Edi Rama, reafirmó este lunes su respaldo al controvertido megaproyecto turístico impulsado por empresas vinculadas al empresario estadounidense Jared Kushner, asegurando que la iniciativa seguirá adelante pese a las crecientes protestas ciudadanas y a las advertencias de grupos ambientalistas sobre su posible impacto ecológico.
Las declaraciones del mandatario se producen en medio de una ola de manifestaciones que durante los últimos días ha movilizado a miles de personas en Tirana y otras localidades del país. Los manifestantes exigen la cancelación del proyecto, argumentando que amenaza ecosistemas protegidos ubicados en la costa adriática albanesa, incluyendo zonas de alto valor ambiental donde habitan flamencos, focas y tortugas marinas.
El desarrollo turístico, valorado en aproximadamente 1,400 millones de euros, está asociado a la firma de inversión Affinity Partners, fundada por Kushner, y contempla la construcción de complejos de lujo en áreas cercanas a la reserva natural de Vjosa-Narta y la isla de Sazan. Diversas organizaciones ecologistas han advertido que las obras podrían afectar humedales, rutas migratorias de aves y otros hábitats considerados estratégicos para la biodiversidad de la región.
A pesar de la oposición, Rama defendió la iniciativa como una oportunidad para impulsar el desarrollo económico de Albania y fortalecer su posicionamiento como destino turístico de alto nivel en Europa. El gobernante aseguró que el proyecto será ejecutado de manera responsable y afirmó que sus resultados sorprenderán positivamente a quienes hoy cuestionan la inversión.
La controversia ha trascendido el ámbito ambiental y se ha convertido en un tema político de gran relevancia nacional. Bajo consignas como “Albania no está en venta” y “Revolución de los Flamencos”, miles de ciudadanos han participado en protestas que también expresan inconformidad con decisiones gubernamentales relacionadas con el uso de áreas protegidas y la gestión de inversiones extranjeras.
Mientras tanto, organizaciones ambientalistas y sectores de la oposición continúan reclamando una revisión exhaustiva de los permisos otorgados al proyecto y mayores garantías de transparencia. Algunos colectivos sostienen que el desarrollo podría convertirse en uno de los mayores conflictos ambientales de la historia reciente del país si no se realizan evaluaciones más rigurosas sobre sus efectos ecológicos.
Pese a la presión social y al creciente escrutinio internacional, el Gobierno albanés mantiene firme su posición. Con ello, el megaproyecto vinculado a Kushner e Ivanka Trump sigue avanzando en medio de una disputa que enfrenta las promesas de inversión y crecimiento económico con las demandas de protección ambiental y conservación del patrimonio natural de Albania.


