Pandemia del Covid-19: Dónde estamos y hacia dónde vamos

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Transcurridos más de dos años desde que inició la pandemia del Covid-19, podemos reflexionar sobre las lecciones que esta crisis nos deja como una agenda de aprendizaje para el futuro.

La primera lección es que evidentemente no estábamos preparados para un evento de esta magnitud. No estábamos preparados en términos de política pública. No estábamos preparados en términos de la reacción a la respuesta. Y naturalmente – no estábamos preparados con medicamentos y vacunas.

Hay que reconocer que el desarrollo de una vacuna ha sido uno de esfuerzos colaborativos más impresionantes en la ciencia. La rapidez y colaboración general con la cual se llevó acabo dejó muy clara la capacidad de la humanidad en resolver problemas en tiempos de necesidad, más aún cuando existe la voluntad y el compromiso de sobrevivencia.

Lecciones
Pero, ¿qué más podemos aprender? Un elemento importante es la capacidad de previsión y anticipar eventos que no están calendarizados. El andamiaje político, por lo general, se circunscribe al calendario presupuestario anual. Eso implica cierta expectativa de resultados y acciones a darse. Por tanto, no sorprender que el despliegue del virus no hizo lucir muy bien a muchos líderes a global. No estaban preparados para anticipar un evento de esta magnitud, con efectos emergentes y con expectativas exponenciales.

Cómo científico y ex gobernador, a principios del 2020 alerté que uno de los retos más grandes de contrarrestar durante pandemia era el entendimiento de dos factores: El primero, que el virus estaba adelantado a nosotros por 14 días. El segundo, que el crecimiento era exponencial y que esto podía producir efectos emergentes, que no se veían en el momento.

Dicho de otra forma, el líder se encontraba con un cuadro de 500 personas infectadas y típicamente intentaba atender el problema de las 500 personas. La realidad es que, para esa fecha, se debería estar trabajando con lo que se anticiparía estaría ocurriendo durante las próximas dos semanas.

Esto debería producirse de esa forma, partiendo de la premisa de que el virus debería estar infectando a una mayor cantidad de personas hoy, pero cuyos síntomas se manifestarían luego. Es decir, que al anticipar el posible escenario durante los próximos 14 días, no se podía mirar de manera lineal solamente.

Explicado en términos numéricos, si en una semana habían 500 infectados, en dos semanas deberán haber 1,000 más; y exponencialmente, si hoy hay 500, en 14 días pudieran estar 10,000 contagiadas.

Este tipo de pensamiento ser pieza crítica para la respuesta gubernamental y la política pública ante eventos como la Pandemia, que no se comportan como una acción tradicional, lineal.

Eventos significativos
Si ampliamos el panorama, debemos preguntarnos ¿Cuándo volverá a pasar un evento como este? ¿Cuándo será la próxima pandemia? La verdad es que no sabemos, pero la historia nos dice que en asunto de coronavirus, en las ultimas décadas hemos tenido eventos significativos.

Por supuesto en los 20’s fue y es la pandemia del Covid-19 y sus variantes. Pero para el 2012 comenzó el MERS respiratorio de oriente medio (MERS, por sus siglas en inglés). El MERS también es un tipo de coronavirus donde 30% de las personas que contraían la enfermedad morían. Se pudo contener bastante. de ello fue el SARS ( respiratorio agudo grave), otro coronavirus que tuvo un brote global en el 2003.

Aun con las terapias exitosas que existen, debemos cuestionarnos: ¿Cómo eliminamos o mitigamos el impacto de otras versiones del coronavirus que puedan ser tan letales como el MERS, pero tan transmisibles como el Covid-19?

Esta pregunta la trabajamos en el equipo Prosperous Biopharm y la Universidad del Fudan. Basándonos en el inhibidor encontrado por la última, hemos desarrollado una terapia con nuestros científicos e ingenieros muy prometedora para inhibir – no tan solo Covid-19 y sus variantes – sino también una gama muchísimo más amplia de los coronavirus.

Recientemente dimos a conocer los resultados en la publicación VIRUS (https://www.mdpi.com/1999-4915/14/4/655/pdf) de una terapia que ha demostrado la capacidad de inhibir el coronavirus en todo el cuerpo, y tener la estabilidad para ser un mecanismo viable para detenerlo. El FL-EK1 permite incursión intravenosa para atender los casos moderados y severos de Covid-19, además de otros coronavirus. La razón es que impide el mecanismo de entrada del virus a la célula de una manera conservada. Es decir, impide un mecanismo que es consistente en todos los coronavirus, no tan solo el Covid-19.

Aunque nuestros resultados son pre-clínicos al momento, son prometedores. Ahora entraremos en la fase de ensayos clínicos para demostrar su viabilidad como terapia en los humanos. Tenemos múltiples colaboradores, pero seguimos buscando países e instituciones que quieran ser parte de esta iniciativa.

Finalmente, sobre esta iniciativa, el costo del medicamento será 10 a15 veces menos costoso que las soluciones que hay en el mercado. Esto permitirá llevar la terapia a otras partes del mundo que hoy están cerradas a esta posibilidad, principalmente por el factor económico.

Esta estrategia esta fundamentada en poder anticipar problemas de alto impacto en el futuro, que a corto plazo no parecen ser relevantes. Debemos aprender de la Pandemia del Covid-19, tanto en la aplicación de la ciencia, como en las políticas publicas a ejecutar en futuras crisis.

la capacidad de previsión es indispensable para anticipar panoramas mas complejos y caóticos que inevitablemente enfrentaremos en el futuro.

El autor es un científico; Ex gobernador de Puerto Rico, Delegado Congresional (Washington D.C.) y catedrático universitario. Posee un grado PHD en Ingeniería Biomédica de la Universidad de Michigan.



Fuente LD

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