¡Aprender a vivir!

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Hace días, varios amigos escuchábamos a Silvio Rodríguez cantar: “Vale la pena dejar de llorar y hacer cita el porvenir, vale la pena vivir…”. De inmediato uno aseguró que pocos sabían conjugar bien el verbo “vivir”, provocando un agradable debate. Ya habíamos interpretado otra de las reflexiones del trovador cubano: “… es tremendo estar vivo”. Palabras inmortales.

Como era en mi hogar, tuve el privilegio de iniciar y así arranqué. “Cuando llegamos a reírnos de nosotros mismos naturalidad y sin complejos, si todavía no somos sanamente libres, que es en esencia vivir, estamos a un paso de serlo. Eso sí, siempre cumpliendo nuestro deber, lo que no implica andar con la ‘cara dura’, como si fuera un requisito para hacer lo correcto.

Vivir es tener ética, lo que es mejor alejado de tristeza y melancolía. Un rostro seco o compungido le resta valor a la eficiencia, porque disminuye el ingrediente de la propagación entre los actores que ayudan al aburrido a promoverla. Estoy convencido de que ser honesto y alegre no es incompatible, al contrario, es un importante complemento que contribuye a que seamos más felices y útiles en la sociedad y podamos multiplicar nuestros actos positivos”.

Continué argumentando. “Un noble objetivo, en un ambiente de felicidad, contagia agradablemente al más triste. Quitémonos esa imagen de amargura y de enfado, dejemos eso de incomodarnos nada, que eso no nos hace mejores personas, nos frustra y a nuestro entorno le desagrada.

Aprendamos a conjugar el verbo ‘vivir’. Es más, muchos están muertos sin saberlo. Ni error actúan. Se ocultan del sol que anima y le temen al viento que refresca. No tienen ideales. Ni para estadística sirven. Y lo peor: se momifican por tanto tiempo que ya no tienen oportunidad de resucitar. ¡Vivir es decidir!

¿Cuántos de nosotros, los días, nos perdemos en lo cotidiano y nuestro tiempo se va en dormir, comer, ir al baño, trabajar, sudar y preocuparnos lo mismo? ¡Qué lamentable es carecer de grandes metas, porque nadie alcanza más allá de lo que se propone! ¡Pobres aquellos que se estancan y son simple masa que moldea a su antojo el panadero de la vida!

¡Pena los que no se emocionan con la risa de un niño o no se les retuerce el corazón cuando contemplan el dolor ajeno!”.

Al final, opinaron interesantes comentarios. Y concluimos que otra manera adecuada de vivir es deleitándonos con excelente música. Así las cosas, continuamos con Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Juan Luis Guerra, Mercedes Sosa, Ana Belén, Sonia Silvestre y Víctor Manuel. ¡Eso es vida!

La entrada ¡Aprender a vivir! se publicó primero en Periódico El Caribe.



Fuente LD

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