Mundo: Qué se sabe de la nueva variante japonesa del coronavirus: ¿es más contagiosa? ¿escapa a las vacunas?

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Británica, sudafricana, brasileña, nigeriana, ugandesa, californiana… El coronavirus no deja de mutar y las nuevas variantes proliferan en todos los rincones del globo. Conocidas de forma coloquial por el gentilicio del país donde surgen, ahora un hospital de ha detectado una nueva versión del SARS-CoV-2 que se suma a todas las anteriores y preocupa por los posibles efectos en la población: la japonesa.

Esta variante presenta la mutación E484K, también conocida como ERIK y compartida por la versión sudafricana y brasileña del . Se trata de una modificación en el SARS-CoV-2 que reduce sensiblemente la efectividad de las vacunas, porque disminuye la capacidad neutralizante de algunos de los anticuerpos producidos al estimular la respuesta inmune que bloquean la entrada del virus en las células. No obstante, también preocupan sus posibles consecuencias en la transmisibilidad de la enfermedad.

Este descubrimiento se produce durante un nuevo repunte de contagios que ha afectado especialmente a la ciudad de Osaka y a las prefecturas de Hyogo y Miyagi y apenas unos meses antes de que comiencen los Juegos Olímpicos en Tokio, pospuestos el año pasado a causa de la pandemia.

Esta nueva variante fue detectada por el Hospital de la Universidad Médica y Dental de Tokio, que constató que alrededor del 70% de los pacientes testados en marzo por COVID-19 se habían infectado con ella. El centro realizó la secuenciación de las 14 personas positivas y comprobó que 10 se habían contagiado con este virus mutado.

Además, en enero y febrero, 12 de los 36 pacientes infectados de -19 eran portadores de la mutación, y ninguno de ellos había viajado recientemente al extranjero ni había estado en contacto con personas que lo hubieran hecho, según el informe del hospital.

En la actualidad, existen dos ramas principales con esta mutación E484K: la sudafricana y la brasileña, además de algunos eventos aislados, explica a 20minutos el catedráctico de la Universidad Complutense de Víctor Jiménez Cid. “Lo más probable es que sea una de estas variantes, que se ha estado dispersando en Japón, y ha evolucionado ahí un poquito más“, añade el miembro de la Sociedad Española de Microbiología.

Por su parte, el virólogo y profesor de Microbiología de la Universidad CEU San Pablo Estanislao Nistal señala la hipótesis de que el coronavirus pueda mutar en pacientes que llevan mucho tiempo ingresados en el hospital con la infección activa.

La mutación E484K que caracteriza esta variante japonesa afecta a la capacidad para neutralizar la entrada del virus en las células, según explica a 20minutos Nistal. Esta característica puede reducir a la efectividad de las vacunas y de la inmunidad generada por infecciones anteriores.

“Esta mutación afecta bastante a la capacidad neutralizante de algunos de los anticuerpos producidos al estimular la respuesta inmune que bloquean la entrada del virus en nuestras células. Cuando nos hemos infectado antes con otras variantes diferentes, algunos anticuerpos no funcionan. Sin embargo, eso no significa que dejemos de tener inmunidad. Es capaz de reducir la eficacia, pero no la elimina”, ahonda.

En este sentido, agrega que, además de los anticuerpos neutralizantes, también existen otras formas de inmunidad para proteger ante el coronavirus, como las células T.

“La inmunidad que se ha generado es eficaz, pero no tanto. No anula la antigenicidad, pero sí la disminuye”, coincide Jiménez Cid, que plantea la posibilidad de reformular en un futuro las vacunas para incluir estas variantes, de forma que algunas puedan ser incluso polivalentes.

Ambos expertos coinciden en que, así como la mutación N501Y -presente en la versión británica del virus- sí induce un aumento en la capacidad de contagio, no está claro que ocurra lo mismo con la E484K. “¿Provoca una mayor transmisibilidad? Podría afectar, pero no está totalmente demostrado. Sin embargo, se puede inferir del éxito en la prevalencia, porque han desplazado a otras variantes”, considera Jiménez Cid.

En cuanto a la mortalidad, Jiménez Cid apunta que no se ha demostrado que estas nuevas variantes sean más virulentas. No obstante, subraya que, si la transmisibilidad es mayor, aumenta el número de enfermos y la saturación de los hospitales, lo que puede provocar una peor atención y un incremento en los fallecimientos.

También concuerdan los dos científicos en que la variante de coronavirus predominante en el país no tendrá gran repercusión en los Juegos Olímpicos, pues la clave para controlar la propagación reside en adoptar las medidas necesarias y controlar. “No va a tener mayor impacto”, opina Nistal.



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