Recuerdan en Nueva York fallecidos en el vuelo 587

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NUEVA YORK. Autoridades neoyorquinas y de la República Dominicana rindieron ayer homenaje a los fallecidos en el vuelo 587 de American Airlines, el 12 de noviembre 2001, accidente en el que perdieron la vida 265 personas, entre ellas 175 dominicanos.
Dicho vuelo se estrelló en Bell Harbor-Queens en el 2001, a pocos minutos de despegar aeropuerto John F. Kennedy con destino a la República Dominicana.


El alcalde Bill de Blasio, el cónsul Eligo Jáquez y el congresista Adriano Espaillat, estuvieron en el lugar de la tragedia, junto a familiares y relacionados de los fallecidos. El fatal accidente conmovió a toda la comunidad dominicana.
Las autoridades de la Gran Manzana levantaron un monumento en la zona accidente para recordar a las víctimas, en donde cada año se reúnen familiares, amistades y políticos de la ciudad para venerar su memoria.
Por su parte, el cónsul Jáquez expresó que el presidente Luis Abinader dio instrucciones para que en Santo Domingo una vía sea bautizada como Avenida Nueva York, y anunció que solicitará la construcción de un monumento para honrar a los criollos que perecieron en dicha tragedia.


Presentó sus condolencias y solidaridad a los familiares que un fatídico 12 de noviembre perdieron a un ser amado a bordo citado vuelo.


“Actualmente en el país encontramos muchas calles y avenidas honrando países hermanos como México, Colombia, España y Venezuela, pero hasta el momento no existe una avenida Nueva York, siendo esta gran ciudad la más generosa mundo con los dominicanos”, expresó el cónsul Jáquez.
Agregó que por ese motivo, el presidente Luis Abinader dio instrucciones para que se establezca una vía importante en Santo Domingo, que será bautizada como avenida Nueva York.

Recuerdos presentes: Una madre nunca olvida

Una calle en Barahona lleva el nombre de Yesica Carolina Jiménez Cavallo en honor a esta joven que a los 18 años de edad perdió la vida en el accidente aéreo  vuelo 587 de American Airlines que salía desde Nueva York, Estados Unidos, con destino a Santo Domingo el 12 de noviembre 2001, justamente dos meses y un día después atentado del 11 de septiembre.

Su madre, Manuela Cavallo, la recuerda entre llantos 19 años después como una joven alegre y servicial, a la que le encantaba escribir, bailar, estudiar y servir a los demás.

“Mi hija venía de retirada, pues me contaba que luego 11 de septiembre sus amigos llevaban armas a la universidad y la tensión que se vivía la hizo tomar la decisión de regresar. Ella tenía mucho miedo y le daba terror que pudiera pasarle algo. Me dijo ‘mami me quiero ir a estudiar a mi país’ y yo le dije que volviera”, recuerda Manuela Cavallo.

Yesica apenas tenía 10 meses viviendo en la Gran Manzana y estaba a punto de cumplir 19 años. Estudiaba ingeniería civil en elHostos Community College en el Bronx, con media beca que le otorgó dicha institución y el resto de la matriculación la pagaban sus padres.

Cavallo cuenta que su hija tomó el primer vuelo día para llegar a tiempo para tomar el examen de admisión de la universidad Unibe, donde planeaba continuar sus estudios.

Yesica estudiaba en el colegio Divina Pastora de Barahona.

Yesica estudiaba en el colegio Divina Pastora de Barahona.

“Íbamos cruzando el tramo de la carretera Baní-Santo Domingo cuando interrumpieron la programación en la radio para dar la noticia de que un avión que salía de Nueva York con ruta a Santo Domingo se había estrellado. Desde que lo escuché comencé a llorar y así me pasé todo el camino. Mi instinto de madre me decía que algo le había pasado a mi hija. Tuvieron que llevarme al hospital, no recuero cuándo ni cómo regresé a mi pueblo”, cuenta entre lágrimas.

Manuela vive del recuerdo de las cosas que los rescatistas lograron recuperar del accidente: su anillo de 15 años, una foto de ella y de sus amigas, su cédula y el carnet de la universidad.

“Entre sus cosas también había una libreta con apuntes, porque a ella le encantaba escribir. En Nueva York daba clases de español en la Alianza Dominicana y le daba clases de inglés a los dominicanos que llegaban y no conocían el idioma”, expresó Cavallo.

Otras identificaciones encontradas junto a los restos de Yesica Jiménez fallecida en el accidente del vuelo 587 de American Airlines.

Otras identificaciones encontradas junto a los restos de Yesica Jiménez fallecida en el accidente del vuelo 587 de American Airlines.

Manuela es dueña de una repostería en Barahona que lleva el nombre de su hija, y narra que el anhelo de Yesica era ayudarla “porque trabajábamos mucho en ese entonces e íbamos muy forzados”, y por eso quiso irse a preparar fuera del país.

“Dios da el golpe y da la medicina, y gracias a Él yo he podido vivir con el dolor de haber perdido a mi hija de esa forma. Aquí en el pueblo todos la querían, siempre ayudaba a los demás y por eso quisieron poner una calle con su nombre. La tragedia dividió a la familia completamente, pero con los años hemos podido encontrar el camino”, cuenta Cavallo.

Dijo que luego del accidente viajó para tomar tratamiento psicológico y para agradecer y visitar a todos los amigos de su hija.

La tragedia es recordada como el segundo peor accidente aéreo en la historia de Estados Unidos luego del atentado del 11 de septiembre que ocurrió ese mismo año.

Según la aerolínea, el avión que despegó a las 9:17 de la mañana del aeropuerto John F. Kennedy de la Ciudad de Nueva York y cuyo destino era el Aeropuerto Internacional de las Américas en Santo Domingo, República Dominicana, tenía 13 años de servicio sin presentar ningún incidente o inconveniente.

No fue hasta el 2004 cuando se conoció la causa real del accidente. Según narra la agencia EFE, el Consejo de Seguridad Nacional de Transporte de EEUU se reunió para analizar el informe sobre el accidente, que fue elaborado por sus investigadores. Finalmente, el estudio concluyó que se debió a un error del copiloto Sten Molin.

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